Ayer nació la primera bebé libre de cáncer de mama y ovario en el Reino Unido, gracias a que sus padres se sometieron a un proceso para no transmitir la mutación del gen responsable del padecimiento.
Hace un tiempo leí un reportaje interesantísimo sobre una mujer que optó por sacarse el útero al saber, mediante un estudio genético, que era propensa al cáncer en ese órgano. Según el artículo, ella vio morir a su madre, abuela y dos hermanas a causa de la enfermedad. Cuando gracias a los avances en medicina pudo saber si ella era candidata al mismo fin, decidió eliminar la posibilidad con todo y la de tener hijos.
Al parecer, la ciencia ya puede determinar decisiones humanas con base en la supuesta predicción de un futuro incierto, que raramente es consecuencia sólo de un gen, sino de miles de factores impredecibles.
¿Jugando a ser Dios? Al parecer, sí.