Los gatos no nacen con el nervio óptico completamente desarrollado. Le dan forma definitiva durante los primeros días de vida a través de lo que ven. Para comprobar esta teoría, los científicos Viesel y Hubbell metieron a un gatito recién nacido, por una semana, en una caja con líneas horizontales. Al salir el gato veía, pero tropezaba con las patas de las mesas y de las sillas.
Ya nunca pudo desarrollar la capacidad de ver líneas verticales, tuvo que adaptarse a su pequeño mundo horizontal.
¿Aplicará para humanos? ¿Lo aprendido en los primeros meses y años definirá la manera en la que vemos la vida? Seguramente sí. Aunque como dice Bachellar: “La imaginación consiste en ir más allá de las imágenes primeras”.

que jueputas!
detesto a esos “cientificos” que “descubren” a traves de la privacion de los sentidos y a cuesta de pobres gatitos indefensos a los que despues de tal sufrimiento no les queda mas remedio que optar por la salida facil, como benito aca arriba.
metamos a los cientificos al laberinto, a ver que opinan.