Hacia fines de la década del 50, cuando la guerra fría comenzaba a escalar, el Gobierno de los Estados Unidos comenzó a construir cientos de silos para el lanzamiento de misiles nucleares, preparando al país para responder ante un ataque que nunca llegó.
En la actualidad, estos silos permanecen abandonados y llenos de agua como monumentos a una época que por suerte quedó atrás. Algunos emprendedores detectaron la oportunidad para hacer un verdadero negocio de bienes raices y han remodelado estas fortalezas modernas como exéntricos hogares de lujo.
Por sólo 1.8 millones de dólares ya es posible vivir en un silo de misiles abandonados. Desde 1995, la empresa 20th Century Castle lleva vendidos 42 silos y la cifra de nuevos dueños sigue creciendo.
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